El Área de Documentación de la Sala Beckett ha organizado una exposición sobre Adrià Gual, Rivas Cherif i la renovació escènica, que se inauguró el pasado 21 de mayo y que ha estado expuesta al público hasta el 30 de junio. Con ella la Sala pretendía homenajear a los dos primeros directores, del teatro catalán y español respectivamente, que trabajaron, desde grupos experimentales y de vanguardia, por la renovación escénica.

Adrià Gual (1872 – 1943) influido por la teoría wagneriana del teatro como un “arte total”, fue el introductor en Catalunya de una concepción moderna de la puesta en escena. Sus opiniones sobre la función del director y la interpretación de los actores lo vinculan con la teoría y práctica extranjera más innovadora. Con la creación en 1898 del Teatre Íntim, un grupo experimental independiente, se materializa la primera propuesta de renovación de la escena catalana en los albores del siglo XX. Entre muchos otros, el Teatre Íntim estrenó a D’Annunzio, Hauptmann, Ibsen, Maeterlinck, Goethe o Shaw, Nocturn, Andante, Morat (1895), Silenci (1898), Misteri de dolor (1902), Donzell qui cerca muller (1908) son algunas de sus mejores obras como autor dramático. En 1914 Gual fundó y dirigió l’Escola Catalana d’Art Dramàtic, en cuya sede el Teatre Íntim vivió una segunda etapa. Todo su valioso archivo y una rica documentación, tanto personal como del Teatre Íntim (carteles, bocetos escenográficos, fotografías de sus puestas en escena, epistolario) se conserva en la biblioteca del Institut del Teatre de Barcelona, cuya colaboración agradecemos públicamente.

Cipriano de Rivas Cherif (1891 – 1967), admirador de Gordon Craig i Jacques Copeau, fue sin duda en Madrid el primer director de escena moderno. Impulsado por una clara voluntad de renovación creó y dirigió durante los años veinte grupos experimentales como el Teatro de la Escuela Nueva o El Caracol. Director entre 1930 y 1936 de la compañía de Margarita Xirgu, estrenó en el Teatro Español obras de, entre otros, Valle-Inclán, García Lorca, Unamuno y Azaña. Teórico y crítico teatral, ensayista, conferenciante, traductor y dramaturgo, su preocupación por la formación de actores y directores le decidió a crear en 1934 el Teatro-Escuela de Arte (TEA). Cuñado de Azaña y leal a la República fue detenido en Francia tras la guerra civil por la Gestapo, y, posteriormente, condenado a muerte por la dictadura franquista, pena que le fue conmutada por la de treinta años de prisión. En circunstancias tan excepcionales protagonizó sin embargo una insólita experiencia de teatro carcelario al crear en el penal del Dueso otro Teatro-Escuela de Arte, su segunda TEA (1943-1945). Ya en su exilio americano, con estancias en Puerto Rico y Guatemala, pudo desarrollar en libertad su pasión por el teatro, hasta el punto de crear en México, en donde se instaló definitivamente su tercer y último TEA, el Teatro Español de América (1948), y de seguir representando hasta la muerte un espectáculo titulado Solos de Bululú. La publicación en diciembre de 1989 de un cuaderno monográfico de la revista “El Público” sobre Rivas Cherif ha servido para que Enrique de Rivas, su hijo, facilitase una valiosa documentación gráfica, procedente del archivo familiar, que la sala Beckett ha podido exponer gracias a la generosa ayuda de Moisés Pérez Coterillo, director de la revista y del Centro de Documentación Teatral.

La relación entre Adrià Gual y Rivas Cherif fue larga aunque su colaboración se frustró por causas diversas. En la biblioteca del Institut del Teatre de Barcelona se conservan varias cartas de Rivas Cherif a Adrià Gual, la primera de las cuales está fechada el 9 de diciembre de 1921. En ellas Rivas Cherif, casi veinte años más joven que Gual, le ofrece la dirección del Teatro de la Escuela Nueva para poner en escena una versión de La Celestina, proyecto que sin embargo no llegará a realizarse nunca. Rivas Cherif publicó durante los años veinte en la prensa madrileña varios artículos elogiosos sobre el Teatre Íntim de Gual, a quien calificaba como “el único ejemplo en España de director moderno a que deben su fama los principales teatros artísticos del mundo[1]. Y ello porque Gual defiende “la necesidad d que la representación dramática dependa no de la voluntad omnímoda del autor, sino en la del director de escena que acopla al texto la declamación, los gestos, los movimientos de los actores en el cuadro y la luz convenientes dentro de un ritmo total, de una coloración, de un concepto orgánico del que él sólo es responsable[2]. Una conferencia de Gual en el Ateneo madrileño (abril de 1923) fue el pretexto para que Rivas Cherif intentara de nuevo que durante la temporada 1923-1924 aquél dirigiera en Madrid. Y ello porque constataba, con una amargura no exenta de cierta hiperbólica admiración, que Gual llevaba “veinticinco años trabajando su Teatro Íntimo de Barcelona, donde su labor semejante y superior en muchos aspectos a la de un Lugné-Poe, a la de un Copeau, a la de Gordon Craig, a la de los rusos célebres ya, no ha tenido en España y América el influjo que debiera[3] . Rivas Cherif admiraba a Gual porque era para él nuestro primer director de escena, porque era un “propulsor infatigable del movimiento, triunfante por doquier en Europa y Norteamérica, en pro del teatro artístico, contra su industrialización excesiva y consiguiente rebajamiento[4], y porque “su concepto de arte dramático por más que en sus intenciones últimas no coincida con el nuestro, encierra las únicas posibilidades de salvación del teatro agonizante en la mentecatez de sus actuales detentadores[5] merecían este homenaje conjunto que, en forma de modesta exposición, les ha dedicado la Sala Beckett.

 

Ficha técnica de la exposición

Documentación: Manuel Aznar Soler, Carles Batlle i Jordà, Toni Casares.

Equipo técnico: Gabriela Menéndez, Carlos-Alberto Robledo.

Inauguración: 2 de mayo de 1990.

Intervinieron en este acto inaugural: Juan Aguilera Sastre, quien glosó la trayectoria teatral de Rivas Cherif, Carles Batlle i Jordà, que hizo lo propio con Adrià Gual, y Manuel Aznar Soler, quien habló sobre la relación entre ambos. A este acto inaugural de la primera exposición organizada por la sala Beckett asistieron entre otros, Jordi Coca y Francesc Castells, director y subdirector respectivamente, del Institut del Teatre de Barcelona, Enric Gallén, historiador del teatro catalán, y Eliane y Jean-Marie Lavaud, relevantes estudiosos de Valle-Inclán, ocasionales conferenciantes en la Universitat Autònoma de Barcelona.

[1] C. de Rivas Cherif, La escuela de Adrià Gual (“Heraldo de Madrid”, 1-V-1926, p.4)

[2] Un crítico incipiente (C. de Rivas Cherif), Teatros. Hacia un teatro nuevo (“La Pluma”, núm. 35, abril de 923, p. 331)

[3] ob. cit.

[4] C. de Rivas Cherif, El Teatro Íntimo (España, núm. 374, 16-VI-1923, p.11)

[5] Un crítico incipiente, ob. cit.