Recuerdo a Simon Stephens frente a mí. Su cuerpo parecía un instrumento percutido pasionalmente.

WHAT DOES YOUR CHARACTER DO?

Nunca nadie te miró tan fijamente.

Look at your audience, what are you doing with them?

Sus palabras son físicas. Saltan, se abalanzan sobre ti, se agotan, saltan de nuevo.

Are you SEDUCING them?

Are you THRILLING them?

Are you PUNCHING them?

Entre un impacto y otro logras tomar algunas notas aunque, ¿para qué? Sabes que lo importante no quedará sobre el papel. Sería como anotar lo que sientes mientras asistes a un concierto. Así que abandonas el cuaderno y te entregas a lo que estás recibiendo de Simon: una vida en la escritura servida como canción punk. Te dejas seducir por esa canción. Amenazar por ella. Golpear por ella. Te invade una extraña electricidad, semejante a la que desprenden los textos de Simon. La misma energía que regresa cuando recuerdo aquel taller. Una llamada a la acción.

 

Allí nos juntamos algunos autores de distintos lugares (Londres, París, Montevideo, Barcelona, Lisboa, Berlín, Madrid…). Éramos un mapa de la escritura «emergente». Un mapa incompleto e inexacto, pero mapa al fin y al cabo, de lo que una generación estaba contando, lo que estaba pensando con respecto al hecho de escribir para el teatro. Fue muy placentero para mí, y creo que para todos, disfrutar de las diferencias entre nosotros al tiempo que nos sentíamos tan próximos en lo más esencial. A veces es conveniente recordar que existen trincheras que desconoces y en las que se libra la misma batalla que libras tú. No solo frente al papel cada día, sino también en el propio medio teatral, donde ganar terreno como autor es una tarea difícil, aquí y allí.

 

Considero que el Obrador d’estiu, en tanto que punto de encuentro internacional, demuestra que el teatro no es un fenómeno local. Lo que se gana en la escena de una ciudad se gana para todas las demás. Un hallazgo creativo al otro lado del mundo es un hallazgo para ti. Las preguntas que te haces en privado las está contestando un compañero en otro lugar, en este preciso instante. Así que sal ahí fuera y escucha.

 

Una de las primeras sesiones con Simon giró en torno a esto precisamente: el teatro trata de lo humano. La humanidad trata de descifrase a sí misma a través de él. Esa sensación de hermandad, de búsqueda compartida, se celebra cada año en el Obrador d’estiu. Allí recordé lo que a veces olvido: el teatro es la vida amplificada. La mejor fiesta de tu vida. Haz con ella lo que más desees.

 

Simon añadiría: Hazlo ahora. Hazlo aquí.