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Escenario vacío. Dos personajes, X e Y, sentados en sendas sillas plegables de lona, de espaldas al público, uno al lado del otro. X se vuelva discretamente y mira al público.
X. (A Y) Mierda… Ahí están esos, otra vez.
Y. Tssss! Ni mirarlos.
X. ¿Qué?
Y. Que ni los mires.
X. ¿Por qué?
Y. ¿Quieres cargar con ellos toda la noche?
X. ¿La noche? ¿Cómo sabes que es de noche?
Y. O lo que sea.
X. ¿Y por qué tendríamos que cargar con ellos?
Y. Vamos a ver… ¿Tienes la mente lúcida?
X. Más o menos.
Y. Pues sígueme.
X. Adelante.
Y. Si los miras, los ves. ¿De acuerdo?
X. De acuerdo.
Y. Si los ves, es porque están ahí. ¿Me sigues?
X. Te sigo, pero…
Y. Un momento. Están ahí, luego existen,
X. Nuevo… Eso ya es mucho deducir.
Y. No me interrumpas.
X. Perdona.
Y. Existen… como nosotros. Más o menos.
X. Más o menos, sí.
Y. O sea, que estamos todos en el mismo barco, valga la expresión.
X. Valga.
Y. Y, en tal caso, ¿cómo no vamos a hablarles?
X. No te falta razón.
Y. Y si les hablamos, ¿con qué derecho podemos negarnos a escucharlos?
X. Eso es verdad.
Y. Y ya metidos en la danza de hablar y de escuchar, ¿por qué no tocarnos, empujarnos, besarnos, mordernos, bailar, prestarnos dinero, quemar el teatro, planear viajes, fundar sociedades anónimas, promover campañas contra…?
X. ¡Basta, basta! (Silencio). Es una perspectiva… aterradora.
Y. Por eso: ni mirarlos.
X. Más vale, sí.
Y. Podemos arreglárnoslas solos.
X. ¿Podemos?
Y. Podemos intentarlo.
X. ¿Solos?
Y. Con lo que haya por aquí.
X. (Mirando alrededor) No hay mucho por aquí…
Y. Según como se mire.
X. ¿Qué quieres decir?
Y. (Saca unos prismáticos de bolsillo y mira hacia un lateral) A veces…
X. A veces, ¿qué? ¿ves algo?
Y. (Mira hacia el lateral opuesto) Cuando menos lo piensas…
X. ¿Qué? ¿Qué ocurre? ¿Pensar, qué?
Y. (Deja de mirar y guarda los prismáticos) Nada. No ocurre nada. Pensar, nada. A veces, nada.
X. ¿No has visto nada?
Y. Desierto.
X. Me lo temía. (Pausa.) Desierto (Pausa.) No es gran cosa.
Y. Menos es nada.
X. ¿Tú crees? ¿Menos?
Y. Quiero decir que, otras veces había menos.
X. Claro… Otras veces, ni esos. (Va a volverse para mirar al público pero Y le interrumpe con un enérgico siseo.)
Y. (Tras una pausa) ¿Aún están ahí?
X. Supongo. (Pausa. Mira hacia ambos laterales.) Desierto… ¿Has estado alguna vez en el desierto?
Y. Casi siempre.
X. Me han dicho que los desiertos… crecen.
Y. De noche.
X. ¿Cómo?
Y. De noche. Crecen de noche. Los desiertos crecen de noche.
X. Casi todo ocurre de noche.
Y. A ver si es verdad.
X. Si es verdad, ¿qué?
Y. Que ocurre algo.
X. ¿Cuándo?
Y. Esta noche.
X. ¿Cómo sabes que es de noche?
Y. Cuando llegamos, estaba anocheciendo.
X. Hace mucho que llegamos.
Y. ¿Tú crees?
X. Sí. (Pausa.) Podría estar incluso amaneciendo.
Y. Imposible. No hace tanto que llegamos.
X. Las noches son muy cortas aquí… según me han dicho.
Y. Habladurías.
X. Muy cortas y muy intensas. Por eso ocurre tanto. Condensación nocturna, le llaman.
Y. ¿Condensación?
X. Sí: nocturna.
Y. En ese caso… (Se incorpora y se va hacia un lateral.)
X. ¿Adónde vas?
Y. Sólo a mirar.
X. ¿Qué quieres ver? ¿No has dicho que no hay nada?
Y. Algo debe ocurrir, según tus teorías. Incluso en un desierto ocurren cosas. Pero, para verlas, hay que mirar.
X. ¿No es al revés?
Y. ¿Al revés? ¿Cómo?
X. Sí, al revés: para mirar, hay que ver.
Y. No te entiendo.
X. ¿Cómo vas a mirar algo que no ves?
Y. ¿Me lo puedes repetir?
X. Pongamos que hay algo…
Y. Sí.
X. Algo que no ves…
Y. De acuerdo.
X. Y si no lo ves, ¿cómo lo vas a mirar? Di: ¿cómo vas a mirar algo que no ves? Es evidente: primero ver, luego mirar.
Y. (Tras una pausa.) Entonces, ¿qué? ¿Miro o no miro?
X. Haz lo que quieras. Yo voy a beber. (Saca una cantimplora)
Y. Ten cuidado.
X. Sí.
Y. Esto puede durar.
X. Ya lo sé.
Y. Luego, no me pidas a mí.
X. No te pediré. (Bebe.)
Y. (Se vuelve y mira hacia la sala). Y esos ya se han ido.
X. ¿Seguro? (Se vuelve y mira hacia la sala)
Y. Señal que va a amanecer. (Mira con los prismáticos.)
X. Ya te lo decía yo.
Y. (Mirando con los prismáticos.) Es extraño…
X. ¿Qué? (Guarda la cantimplora.)
Y. No ha quedado ni rastro.
X. ¿Dónde?
Y. (Señalando la sala.) Ahí. Ni rastro. Como si… (Silencio.)
X. ¿Cómo si… qué?
Y. …Hubieran sido un espejismo.
X. Aquí casi todo son espejismos.
Y. (Deja de mirar la sala.) ¿Incluso nosotros?
X. Todos estamos en el mismo barco. Valga la expresión.
Y. Valga.
X. (Mira a Y, que le está mirando.) ¿Me ves?
Y. Te miro. (Pausa.) Y tú a mí, ¿me ves?
X. (Tras una pausa.) Si te dijera que no, ¿dejarías de estar ahí?
Y. En cierto modo.
X. ¿Y dónde estarías?
Y. Estaría en otro desierto, muy parecido a éste, esperando el amanecer para seguir el camino.
X. ¿Detrás de los nómadas?
Y. Detrás de cualquier espejismo.
X. ¿Solo? (Silencio.) ¿Estarías solo?
Y. Incluso en un desierto ocurren cosas… cuando las miras.
X. ¿Estarías solo?
Y. (Mira hacia un lateral.) El sol está subiendo. Empieza a hacer calor. (Pliega la silla.)
X. ¿Solo?
Y. Las dunas se han movido esta noche. (Se dirige hacia un lateral con la silla.)
X. ¿Estarías solo?
Y. El desierto crece. (Sale.)