Acepto con revulsiva timidez la amable invitación de sumar mis reflexiones pálidas y obtusas a este número de PAUSA. ¿Por qué con timidez? Porque la naturaleza de las preguntas que esta edición plantea está demasiado ligada a la esencia (palabra horrenda) de mi escritura de los últimos años. Me siento de pronto confrontado con principios...