ELLA: Soy de dudosa moralidad, ¿sabes? ÉL: ¿A qué llamas tú una dudosa moralidad? ELLA: A dudar de la moralidad de los demás. Marguerite Duras, Hiroshima mon amour 1 A finales de los ochenta yo vivía en Londres y trabajaba en una compañía de servicios de catering de alto copete. Uno de los lugares donde solían...