El director i dramaturg argentí ens parla del seu compromís amb la vida, i amb la gent que estima. Des de la seva experiència amb el col·lectiu teatral guatemalenc Las Poderosas Teatro declara que l’afecte i tot el que comporta és el compromís més bonic i difícil de construir. I el que més compensa.

 

Cada vez creo menos en los compromisos. Los he sufrido especialmente en mis experiencias ligadas a “losocial”y en mi vida. He dejado de creer en los manuales y movimientos políticos que se basan en ideas que nos indican como comportarnos, con el ideal de máximos al que algún día debiéramos acceder, y que no nacen de la complejidad de lo que somos. Y con esto no me refiero a la horizontalidad de los movimientos o a su carácter asambleario, sino a mirar a los ojos nuestras diferentes caras. Casi nadie habla en las asambleas de izquierda de algo tan simple como el narcisismo o el egoísmo, que como otros sentimientos más nobles, forman parte de nosotros. Cuando se nombran, suele ser para sacárnoslos de encima. Seguimos pensando de manera muy occidental, que la vida se puede solucionar. Y algo que aprendí de mis pequeños encuentros con el mundo maya, es que no se trata de enterrar o solucionar, sino de poner las diferentes caras en equilibrio.

 

Pienso que si hay un compromiso posible – en la posibilidad de construir un proceso teatral o político diferente –es con la vida. Y con la gente que queremos, con todo lo que eso trae. Sabemos los diferentes sentimientos, emociones, miserias, pensamientos, despertares, que se cruzan en cada relación afectiva. La políticano debería estar lejos de eso. Más cerca de lo que somos que de lo que quisiéramos ser. El amor, me dijo un amigo, es un acto desnudez.

 

Siento que detrás del compromiso social se esconde la culpa de no cumplir, la falta de libertad para mirar lo que nos incomoda. He trabajado cerca de algunos colectivos ligados a algún “istmo” (feminismo, indigenismo, hijos varios de la izquierda) y he visto la idea del mal menor que debe ser callado, la conformación de un discurso frente a un enemigo externo y del otro lado, la autoidealización.

 

No somos los buenos por enfrentarnos a algo que esté podrido. Por más perverso que sea el sistema político o teatral (si es que algo así existe)que enfrentemos o que dejemos atrás. Creo que deberíamos abrazar (para dejarlo ir) al hombre nuevo del comunismo,aquel para que el mal era ajeno

 

Construir es un camino más difícil que destruir, y es más cercano a la siembra que al estallido de una revolución, que nos ubicaba en el lugar de un héroe que va a encerrar al Monstruo para casarse con una doncella. Aplausos. Se cierra el telón.

 

Si algo puede rescatarse del trabajo con Las Poderosas tal vez sea el afecto, con todo lo que nos trajo. Ha sido un camino tan bello como difícil. Nos ha costado hablar, hemos desconfiado y confiado, hemos pensado bien, hemos llorado juntos, nos hemos reído y emborrachado. Hemos descubierto cosas que no imaginábamos. Y es a fin de cuentas hermoso. Trabajo con gente a la que quiero mucho, de la que aprendo, y eso es un regalo. Y tal vez, para mí, el único punto de partida posible.

 

 

Las Poderosas Teatro es un colectivo teatral con el que trabajo en Guatemala desde el año 2008. Para más información: www.laspoderosasteatro.com