Paralelamente al estreno de Esperando a Godot en Sarajevo, en Lisboa, en la pequeña sala Estudio del teatro Sao Luiz, Mario Viegas -sin duda el mejor actor teatral en lengua portuguesa- y la Companhia Teatral do Chiado estrenaba su versión de la obra de Beckett como culminación de su carrera de actor y como despedida. Así lo expresa en el programa de mano del espectáculo: “Será este espectáculo el último que haré como actor dentro de un reparto. De ahora en adelante me dedicaré a producir, dirigir, decir poesía… y a esperar a Godot. Completamente arruinado como empresario, lo hago sin pena, después de veinticinco años de profesión (…) ¡Pero el teatro vencerá!

Esperando a Godot fue hace más de treinta años un espectáculo histórico del teatro portugués. Estrenado en pleno periodo fascista la razón del suceso obtenido fue de naturaleza política y/o sociológica.

Hoy y siempre estuvimos, estamos y estaremos esperando a Godot”, nos dice Mario Viegas, que ha dado un giro a la traducción del título y de A espera de Godot pasó a llamarse En quanto se está à espera de Godot, ya que el tema no es la simple espera sino lo que les ocurre a algunos seres mientras esperan.

Pero lo más original de esta puesta en escena es la participación de dos Didis (Vladimir) y dos Gogós (Estragón). Idea que se torna coherente al intentar participar con el público su espera.

La otra agradable sorpresa que nos reserva este Godot es el reencuentro en un escenario de Viegas con otro inmenso actor portugués: Santos Manuel. Ambos fueron puntuales del histórico grupo A Barraca y los aficionados que asistíamos al Festival de Teatro de Sitges allá por los años 80 les recordamos en trabajos difíciles de olvidar: Don Joao VI, Ao qu’isto chegou, Preto no branco (Muerte accidental de un anarquista).

Santos Manuel es, en esta versión, un Vladimir (Didí) perfecto complemento del Estragón (Gogó) creado por Viegas; el perfecto escucha de ese discurso a dos voces. Son Viegas y Santos Manuel la perfecta recreación de ese hombre que habita en dos personas creado por un Beckett acostumbrado a meditar sobre un dios en tres personas.

Otra novedad de este montaje es el utilizar la pareja Bucha e Estica (El Gordo y el Flaco) para doblar los personajes de Vladimir y Estragón, idea que ya fue utilizada por el propio Beckett en algunos de los montajes de la pieza (Stan Laurel y Oliver Hardy eran dos de los actores favoritos de S. Beckett).

Estos personajes, Viegas los recupera de otra de sus exitosas escenificaciones realizadas con el Teatro do chiado: O regreso de Bucha e Estica, que fuera estrenado en el Ritz-Clube en 1989. Son los actores originales de este montaje (Juvenal Garces y Eduardo Firmo) quienes retoman sus personajes ahora recitando el texto de Beckett.

Asistir a este En quanto se está à espera de Godot con un público que ríe, se emociona, aplaude, en una palabra, celebra con Beckett el milagro del teatro es sin duda una experiencia inolvidable. ¡Gracias Mario Vegas!