Autor: Paco Zarzoso
Publicación: Inédita
Personajes: Recepcionista, Hermana, Hermano, Jefe del taller, Vendedor
Espacio: Sala de espera de un concesionario de coches
Tiempo: Actual

Sinopsis: La acción transcurre en la sala de espera de un concesionario de coches. Entre la puerta 1 y la puerta 2. Allí, una mujer (la hermana) cuyo vehículo se ha averiado espera al vendedor que le prometió que su coche no se estropearía antes de recorrer cuarenta mil kilómetros, es decir, antes de dar la vuelta al mundo. En la sala de espera, la acompañarán diferentes personajes. En primer lugar, la recepcionista; luego entrará el hermano que, cansado de esperar afuera junto a un perro sediento, decide quedarse en la sala junto a los otros dos personajes. Más tarde, aparecerá el jefe del taller, marido de la recepcionista y antiguo amigo del hermano. Por último, llega Ángel, el esperado vendedor, que promete salvar a la mujer del increíble coste que supone la reparación del automóvil.

El hermano, que después de pelearse con el jefe del taller sale de nuevo de la sala, a esperar junto al perro, entra de pronto ensangrentado. Cuenta que ha estado a punto de prender fuego al concesionario, pero que, por el contrario, ha decidido realizar un acto constructivo: dar de beber al perro sediento. El animal, que ya no distingue a un amigo de un enemigo, le ataca. El vendedor llama a la policía para que sacrifiquen al animal rabioso, pero en los alrededores se está propagando un incendio.

Comentario: Una trama clara, unos personajes cotidianos y, sin embargo, una obra llena de misterio y poesía. Una de las características más valiosas del teatro de Zarzoso es, precisamente, la mezcla entre lo más pagano y lo casi religioso, la superficie y el fondo, lo popular y lo poético.

El «mal de Holanda» es el nombre que recibe una enfermedad que padecen los olmos de todo el mundo, la enfermedad que estudia el personaje de la hermana hasta que se da cuenta de que es irreversible, que los árboles morirán y que no vale la pena seguir investigando. Y allí la encontramos, en un concesionario misterioso, sin la beca que había conseguido, con el coche averiado y esperando a un vendedor llamado Ángel, que resulta ser poeta y nieto de una miliciana anarquista.

Los personajes de esta obra (hermana, hermano, recepcionista, jefe del taller y vendedor) van abriéndose como muñecas rusas, mostrando poco a poco secretos inesperados que revierten su supuesta funcionalidad inicial. No son lo que se espera de ellos: la recepcionista tiene una teoría surrealista sobre el ascenso y descenso de los trabajadores de la empresa, el vendedor de coches escribe poesía y tiene ideas anarquistas heredadas de su abuela miliciana… Todos ellos, y Paco Zarzoso, dan la vuelta al concepto de «tópico» sin caer en rarezas incomprensibles, ironizan sutilmente sobre la condición laboral sin apelar a un mundo irreconocible, te llevan desde lo filosófico hasta lo cotidiano en un trayecto siempre fluido. Son personajes tiernos, sufridores, perdidos, cargados de anonimato y de poesía.

Esta obra, junto a la premiada Umbral, es tal vez el texto más logrado de Zarzoso. La limpieza en la estructura, el equilibrio entre extensión y contundencia, un lenguaje conciso y a la vez simbólico, buenas metáforas, una dosis de crítica social sin caer en explicaciones obvias… son algunos de los aspectos que me hacen creerlo así. Y un final abierto que te deja con un magnífico interrogante, paradójico y terriblemente sugerente, poético en cuanto a forma y singularmente pesimista en cuanto a contenido: el hermano decide no quemar el concesionario, pero otro ausente lo hace en su lugar. No sabemos quién aprieta el botón, pero el mal siempre aparece.

Zarzoso es uno de los autores actuales más interesantes. Su última obra está aún por estrenar… Ojalá la veamos pronto en alguna sala catalana.