La librería Companige de París, editó en mayo del pasado año, para celebrar su tercer aniversario, un texto facsímil que al parecer es la última obra de Samuel Beckett: comment dire, fechada el 29.10.88. Esta edición de 1989 copias, se distribuye hors commerce, entre los amigos y clientes de dicha librería, entregando una sola copia por per­sona. Beckett tradujo el pasado año este texto al inglés con el título: what is the word. No tenemos noticias, hasta ahora, de que la versión inglesa haya sido editada.

En el teatro Hymarket de Lei­cester se presentó, en octubre del año pasado, un montaje extraordi­nario de: La Ultima Cinta y Catás­trofe, dirigido por el polaco Antoni Libera, con David Warrilow como Krapp y como protagonista de Ca­tástrofe. La crítica alabó unánime­mente este montaje y muy especial­mente la interpretación de David Warrilow al que calificó como uno de los mejores intérpretes actuales de Beckett. Al parecer fue el propio Beckett quien sugirió a Libera el nombre de Warrilow para el papel de Krapp. La mayor parte de los críticos señalan la expresividad del rostro de Warrilow y la versatilidad de su inter­pretación dentro del reducido espacio escénico donde se halla confinado, según informa Katharine Worth, en el boletín informativo de la Sociedad Samuel Beckett: The Beckett Circle. Catástrofe añade, Worth, “tiene un significado especial para Libera, ya que éste tradujo la obra al polaco poco después de haber sido escrita, partiendo del manuscrito que Beckett le proporcionó inmediatamente des­pués de que el autor enviara una copia al entonces disidente político checo Vaclav Havel, a quien está dedicada la obra”. Libera estrenó Catástrofe en Polonia poco des­pués y se dirigió al público desde el teatro para dedicársela a otro disi­dente político entonces encarcelado, el polaco Adam Michnik. Al hablar de este nuevo montaje en Inglaterra, Worth también señala ciertas conno­taciones este-europeas. En efecto, la escena final de Catástrofe, donde se destaca la capacidad de hombre para levantarse contra sus opresores, por muy degradado que esté, tendrá sin duda ahora, a la luz de los recientes acontecimientos en la Europa del este, un significado especial. Escrita en 1982, Catástrofe es en efecto, una profecía beckettiana. Sin duda alguna Libera, traductor y director de la obra de Beckett en Polonia, sabría resaltar ese carácter de profecía cumplida, al menos en su propio país y el de Vaclav Havel.

En el canal cultural de la tele­visión francesa, se presentó un mon­taje bastante desafortunado de Es­perando a Godot, que corre el peligro de ser tomado por el público como una versión auténtica de la pieza, ya que ha sido presentada dentro del proyecto: “Beckett dirige a Beckett.”

Con un reparto de conocidos actores: Rufus, (Vladimir), Jean-Francois Bal­mer, (Estragón), Jean Pierre Norris, (Pozzo), Roman Polanski, (Lucky) y dirigida por Walter Asmus, ayudante de dirección del propio Beckett, en su extraordinario montaje de esta misma obra, en Berlín 1975. Había una cier­ta expectación e interés en ver esta versión televisiva que ha resultado ser totalmente decepcionante. Cita­remos las opiniones de un testigo ex­cepcional, el profesor Tom Bishop, conocido especialista beckettiano y que fue amigo del propio autor. Según Bishop: “Este Godot no es divertido y esto es serio, pero tampoco es trágico, no emotivo, no dramático, no angus­tioso… La actuación en general es mala y la dirección peor. Pero, ¿hay dirección? El ritmo de la obra es es­pantosamente lento, las pausas no parecen tener motivación alguna… no hay separación alguna entre los dos actos, sólo un apagón de luz… La interpretación en general es bastante mala.” Bishop, añade otros horrores a esta lista, pero creemos que los mencionados son suficientes para po­ner sobre aviso a posibles especta­dores españoles sobre las deficien­cias de este montaje, que aunque cuenta en sus créditos con la autori­zación de Beckett, el autor no llegó a verlo y estamos seguros que, de haberlo hecho, no le hubiera gustado nada. Para mí es sorprendente que Walter Asmus, que conoce tan bien esta obra y que tuvo el privilegio de asistir paso a paso a la magnífica ver­sión que Beckett hizo de ella, nos haya ofrecido una versión tan lamentable. En fin, errar es humano.

Antonia RODRIGUEZ-GAGO

 

En el mes de marzo, uno de los grupos catalanes más atentos a las dramaturgias contemporáneas y, en particular, a la obra de Samuel Beckett, ofreció en el Espai B del Mercat de Las Flors un nuevo mon­taje de Fin de partie –que ya había puesto en escena en 1979-, esta vez en versión catalana de Joan Cavallé, Premi Josep M. de Sagarra de Traducció teatral 1988, y bajo la di­rección de Jordi Mesalles.

Pierre Chabert, actor y director francés, íntimo colaborador de Sa­muel Beckett, está preparando la reedición del indispensable número hors série de la Revue d’Esthétique dedicado a los aspectos prácticos de la dramaturgia, la traducción, la puesta en escena y la interpretación del teatro beckettiano, cuya primera edición de 1986 estaba totalmente agotada.

La Escuela de Arquitectura de La Universidad de Barcelona pro­gramó durante el mes de marzo un Curso de Doctorado sobre “Samuel Beckett y el desguace de la represen­tación”, impartido en la Sala Beckett por José Sanchis Sinisterra.