32) Al cumplir diez años me llevaron por primera vez a la opera. Se presentaba El trovador, y me llamó la atención cuánto sufrían estas personas y que nunca tuviesen el Mimo equilibrado y rara vez estuviesen alegres. Pronto me adapté al estilo patético. La alborotada Leonor comenzaba a gustarme, y cuando con grandes aspavientos se llevó las manos a la boca, creí ver en ella un desesperado lance hacia la dentadura, y hasta vi brillar algunos dientes arrojados. En la Biblia, las gentes se desgarraban las ropas; ¿por qué no habría de ser hermoso y expresivo el arrancarse los dientes en la desesperación? (diez años).

587) Renuncio, por ser demasiado anecdótico, al reproche de ser una persona como de goma, tan ambiciosa que al querer alcanzar las alturas se estiró tanto que las flechas dirigidas a ella no la pueden herir, cuando más pueden rozarla tangencialmente.

Mientras me dedico abajo en la sala de estar a sacarle punta a uno de estos lápices, una dama medio marchita y de mal humor se permite hacer comentarios irritantes. No se refiere a mi, pero aun así me toca. Mis trazos se pasan al periódico que sirve de base a mi dibujo. Esto desvía mi enojo, y tengo tiempo de pensar qué tres palabras podrían constituir la respuesta adecuada. Mi cuerpo tiembla ligeramente.

El último domingo, dos galgos rusos atacaron a un perro suizo que tiraba de un carro. El pueblo inmediatamente tomó partido a favor del servicial perro de la lechería. Yo me pregunté si tomaban partido contra los foráneos (perros extranjeros) o en favor del proletario. Este problema me preocupa continuamente. Moilliet no es un auténtico confederado suizo, pues dijo: ” ¡Que se muerdan esos perros!” Moilliet es un hombre mundano, y lo es cada vez mas.

670) El objeto en sí está sin duda muerto. Con el objeto pasa a primer plano la sensación. La preponderancia de los objetos eróticos no es un asunto meramente francés, sino más bien la preferencia por objetos que se ofrecen particularmente a la sensación.

La forma externa se hace así especialmente variable y se mueve en toda la escala de los temperamentos. Puede decirse en este caso que según la movilidad del dedo índice.

De acuerdo con ello varían los medios técnicos de representación. La escuela de los viejos maestros ha quedado vencida sin duda alguna.

675) Haller de paisajista en la Elfenau. Se le acercan unos chiquillos que se están bañando, para reírse de él. Cuando los quiere pescar, saltan al agua. Haller se da cuenta de que sus intentos son vanos y mezcla diligentemente sus pastas. Los niños vuelven con sus sinvergüenzadas. Haller echa una furtiva y astuta mirada al mas cercano, se da rápidamente la vuelta y lo llena de pintura con un buen golpe de pincel.

Si tuviese que pintar un autorretrato realmente auténtico, se vería una curiosa vasija. Y habría que aclarar que dentro estoy yo, como la carne dentro de la nuez. También podría intitularse esta obra la alegoría de la “costrifixión”.

702) Copié el prefacio de Dorian Gray. También otras ideas de Oscar Wilde. Casi por ser extrañaras, pero aun así ciertas, quizá. Es terrible esta frase de que “Todo acto carece de finalidad”.

Otras lecturas: Turguéniev, Olas primaverales; Mérimée, Colomba. Rechacé las Fantasías de un realista, de Linceo; Hebbel, Herodes y Mariamna, Miguel Angel; Rufin, Julia; Hauptmann, Elga; Wilde, De profundis. Copié del último el pasaje sobre Hamlet. Al final mucha trifulca.

722) Un obrero bromista a una mujer que recoge desperdicios de madera junto a una construcción: “¡No deje usted allí esas piedras, también ellas arden!” Ella: “¡Ah, pues sí!” ” iBien! Sólo necesita secarlas bien al sol!” Ella: “¡Ah pues sí!” “¡Me enteré allá arriba en el camino de Sang!” (Ambos rigurosamente al natural.)

775) Al querer rebajar un poco con aguarrás una base de betún que me había quedado demasiado generosa y que ya había calentado, se llenó de las mas atractivas vetas marmóreas, creando así un agradable fondo para aguafuerte. Así es como se hacen los descubrimientos, por ignorancia.

761) ¡Oh poeta! Si quieres describir la podredumbre de una tumba y te falta la tan necesaria inspiración, cómprate un Camembert, y oliéndolo de cuando en cuando, podrás realizar tu obra.

762) Sueño: Estoy de visita con un hechicero en el Jardín. Hay ahí una banca llena de rosas Crimson. ¡Por favor!, me invita a sentarme. Hago como si. El se sienta sin alterar los rasgos de su cara. Mi postura aparente se hace poco a poco penosa. Frente a mí está, junto a la ventana, la hija del hechicero, yo le sonrío un poco abochornado. Indignada cierra la ventana de golpe, pero me observa tanto mas abiertamente desde detrás de las cortinas. En sueños se presentan con frecuencia los momentos de nuestra vida que nos sorprendieron y que nos dejaron desconcertados. Generalmente se trata de pequeñeces. Se mantienen alejados los grandes momentos en que nos hemos dominado.

822) Génesis de una obra:

  1. Dibujar rigurosamente del natural, quizá a través de unos binoculares.
  2. Colocar el núm. 1 de cabeza y resaltar las líneas principales de acuerdo con el sentimiento.
  3. Colocar la hoja nuevamente en su posición original y armonizar 1 = naturaleza con 2 = imagen.

861) Se hace demasiada biografía en el arte, por apasionante que pueda ser un problema como Van Gogh o como Ensor. Hemos de agradecérselo a los escritores, que son justamente escritores. Al menos ahora quisiera, como experimento y por un tiempo, que el acento recayera en la obra particular como tal. Quiero saber dónde hay un cuadro bueno y qué es lo bueno en un cuadro singular. No lo que una serie de obras tiene en común o lo que distingue a dos series de obras; no es ésta la historia que me interesa, sino que deseo observar el hecho singular, aun cuando se trate de una obra que por mera casualidad tuvo la suerte de resultar buena, como sucedió hace poco con dos o tres de mis “pinturas”.

Pues el hecho de que no pinte yo obras buenas con cierta regularidad deriva de mi escaso conocimiento de la naturaleza de una buena obra particular.

Pues: de entre diez personas siempre hay una que sabe perfectamente cuál es la diferencia biográfica entre los caracteres de Rubens y Rembrandt. Pero nadie sabe cómo se estructura objetiva y realmente una sola obra de estos maestros.

890) Febrero. Hago un catalogo muy preciso de todas las obras que aún están en mi poder.

893) Dos libertades en la simplificación gráfica: se anota lo mínimo característico; por ejemplo en su paisaje nevada con mucha, mucha nieve, se indica como energía negra las pocas partes no cubiertas por la nieve (negro en la naturaleza y negro en la reproducción): o en un paisaje oscuro con escasas luces, estas luces también elaboradas como energía negra (blanca en la naturaleza).

Hasta cabe imaginar ambos ejemplos combinados en una misma escena.

921) En escala pequeña, los contrastes sirven de unión en la composición, pero también los contrastes en gran escala, como por ejemplo: enfrentar el orden al caos, de tal modo que los dos grupos en sí coherentes queden colocados uno junto al otro o encima del otro para establecer así una relación, la relación de oposición, gracias a lo cual se intensifican los caracteres tanto de éste como del otro lado.

Del lado positivo es dudoso, y del negativo más que dudoso que yo pueda lograr algo por el estilo. Pero la necesidad interior ya existe.

La técnica se irá desarrollando.

1039) 18 de diciembre. La estufa de mi cuarto en Schleissheim echa humo. Compré escoba y recogedor. Y me traje a un deshollinador. (Encontró un trapo viejo en el tubo.)